miércoles, 21 de julio de 2010

Recuerdo Sádico

ADVERTENCIA: si tu nombre no es Javiera Muñoz entonces sólo puedes leer este poema de abajo asía arriba, en caso de no hacerlo, tu corazón se pudrirá y los ojos te sangrarán, pues así es como me siento, por tanto, sólo leerlo de abajo asía arriba.
Atentamente:
Joan Solo


Te taladras al mármol más frágil de mi cuenca
Esculpiendo lluvias colgantes con chorros de eternidad,
Cura con yodo parpados de barro para que se pueda coser,
Y así no nazcan Adanes de asfalto de ese barro,
Que si de mi dependiera,
De esta cicatriz mortal,
Te construiría tálanos en el olimpo.

La niebla espesa y nebulosa de tus pómulos
Me dictan a manchar mil besos sudorosos
Que ahoguen ese mar árido,
Si no fuera por tu rostro de escombros,
Podría levantar imperios de nieve sobre tu carisma antártico.

Me deslizaría como antaño,
Cayendo en este jardín infantil,
Desde la más oscura piedra angular de tu tobogán rojo
Y a veces café,
Hasta la cascada mas liza
Que rompe olas en tus hombros.

A ti te durara un mes
¿A mí?
Toda una vida

Pondré tu delgado cuerpo de porcelana,
(Ese el mismo que yo colonicé)
Cuidadosamente como mentira
Sobre una fría mesa de cirugías
Tomaré un machete de aquellos que degollan al viento
Tan filazo y sagas al igual que mi reflejo al buscarte
Y destripare cada miembro de tu cuerpo
Parte por parte
Desgarraré la tersa piel
Destrozaré las pequeñas articulaciones
Borraré esos diminutos lunares
(Que yo alunicé)
Podaré finos bellos
Extirparé tu motor palpitante
Y lo pondré en una licuadora
Lo mismo haré con tu alma y sangre
Luego los mezclaré
Los beberé
Y lo gozaré
jajajajajajajajajaja!!
Se siente tan bien que por fin te revuelques dentro de mí
Después guardaré en bolsas de basura
Lo que quede de tu cuerpecito
(Si es que queda algo)
Tomaré mi pala
Y los enterraré en distintas partes del globo
Lloraré en cada rincón
Esperaré y esperaré
Hasta que florezcas
“en todos los sitios donde pongo los ojos”
Y sólo entonces así
Te tendré en cuerpo y alma en este edén que inventé para los dos

¿Quién dijo que la felicidad no crece en los árboles?

Javiera, con tu orgullo de acero
Forjaré un ring de cuatro perillas
En castillos estrellados en la punta del cielo.
¡Ven! Y pongamos allí a luchar nuestro Eros,
Pues para mí,
Tu nombre y presencia es sinónimo de verbo.
¿Y cómo no serlo?
Si tu silueta clara y desnuda como pensamiento de bebe
Se mimetiza al indígena arcaico de la mía,
Al sudar el amor.
En el acto,
No somos uno, no somos dos,
No fuimos ni piel ni corazón,
Fuimos aire libre en la idea
De que es nuestra la brisa y cabalgamos sobre ella.

Morir dentro de ti, es
Mezclar negativo con positivo, y
Renacer en supernova

Suspiros embotellados en besos.
Abrazos de agua que se moldean a ti.
La lengua ocultó mil sabores muertos,
Que en esencia en tu piel saben a tus labios carmesí.
¡Alto! ¡Arriba las manos!
Con mi lengua fálica tomo infragante tus pechos de mazapán,
¿Los quieres recuperar?
Recompensa:
Mil noches de locura y más.
Ya que,
Ensamblar cada estrella en tu infinito
Con cada gemido expulsado en el colchón
Mas, esos labios almohadones y tus pestañas enredaderas
Es como si pusieran un filete dentro de la jaula de un león.
Vuelve y llenaremos los huecos del espacio con placer,
Junto a esos focos grandes encendidos
Redondos y Expectantes
Que destapan los caminos andantes de palabras fugitivas.
Vuele, y te juro que lameré la suela de tus pies
Para saber vuelo tras vuelo
La huella de tu constelación.

Si no te taladraras en el mármol más frágil de mi cuenca
Y no te encadenaras excitada entregada a mi sed,
Quizás no tendría fe en que fueras de carne,
Sino, un avistamiento zángano pegado a mi imaginación.
Pero heme aquí desorbitado,
Atado a un cometa,
Por que haces temblar al cosmos
Haces templar a la razón
Haces dudar al tiempo
Y haces dudar al corazón.
Si la voluntad del recuerdo, no fuera sádico ni caprichoso
Esos ojos grandes y esos labios carmesí
No serian nada para mí.


Joan Solo(Erzio Miranda)